sábado, 31 de mayo de 2014

LA REVOLUCIÓN FRANCESA.


Hacer del viaje un modo de vida requiere entrenamiento.
Siempre he soñado con eso, viajar. Salir con las maletas y de regreso vaciarlas de experiencias para poder llenarlas de nuevo.
Empaparse del mundo, como una esponja arrancada del fondo por una tormenta.
Pero una cosa es querer y otras poder aunque ambos verbos estén intimamente relacionados.
A veces no se quiere tanto lo que se puede y otras no se puede tanto lo que se quiere. Son verbos que son sinérgicos en ocasiones y en otras se contrarrestan.
Por eso Patxi me siento complacido con tus croissants virtuales.
No debemos ser mucho más que la suma de lo que aprendemos y nos relacionamos. Y desde luego no mucho más ricos que nuestras vivencias.
Buscaba un momento para escribirte.
Lo poco que conocí de Francia me gusto y lo poco que se de su revolución me sobrecoge.
Algo debió quedar en la mente y en la cultura de los Franceses que admiramos.
Siempre queda algo positivo de todas las experiencias.
La tuya es una buena experiencia, una magnifica oportunidad de empaparte de los vapores lejanos de aquella revolución Francesa.
Seguro que lo recordaras con nostalgia y una sonrisa, como los recuerdos que conservo de ti.

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