viernes, 15 de mayo de 2015
POSTAL DE ULTRAMAR
Déjame tu hombro Patxi que para no escribir te escribo.
Conozco todos los recovecos del frigorífico y he dejado el albaricoquero desnudo de sus frutos amarillos. Es por desazón, aunque la calor ya no es protagonista y el viento hace continuo lamento de su paso ayer por la verdura que la angustia se transforma en apetito.
No solo por eso, sino que los nueve lagomorfos vivarachos y orejudos dejaron con el bochorno nuestros mimos y me han dejado su vacío en el ambiente.
Somos curiosos los humanos, nostalgia de su compañía en un momento y más tarde condimento de paella.
Así, lo que de habitual me complace haciendo cadeneta de vocablos hoy se me antoja martirio y es que se me hace cuesta arriba contar lo que ya se, buscando palabras como si lo descubriera.
Es el viento puñetero que dispersa el diccionario de tal modo que me obliga a perseguir los significados sin acierto.
Y es por eso que necesito el mundo libre de tu pagina, el seguro abrigo que tu indulgencia me otorga, pues a causa de la distancia, permite a los escritos ordenarse y secuenciarse y así que lleguen diciendote cariños.
Porque si no...¿para que iba a escribirte si de letras yo ya se que vas sobrado?.
Busco una imagen y la registro como antaño lo hiciera la postal con matasellos...
"Queridos padres al recibo de esta deseo que estéis bien, yo estupendamente a Dios gracias..."
"Un beso y un abrazo de su hija que los quiere....¡Besos a los niños!
No hacía falta más...y ahora tampoco.
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