martes, 1 de septiembre de 2015

EL SÍNDROME

Sueños Teutones
Los humanos somos un caso, soñamos y tratamos de construir los sueños, nos complace sobremanera ver materializadas nuestras ensoñaciones.

A veces hasta apreciamos las ensoñaciones de los demás.

Nuestra portentosa imaginación produce síntomas que agrupamos para nombrarlas como síndromes.
Hemos desarrollado gran éxito en detectar enfermedades tanto reales como ficticias.

El síndrome post-vacacional se ha puesto de moda y tiene casi tanta casuística como personas tienen vacaciones.
Los que no tienen vacaciones ...no lo padecen...son inmunes, pero nadie envidia ese aspecto saludable.

Sol sumergido
 Nuestros ojos en vacaciones contemplan cosas imposibles para los hombres durante toda la historia de la humanidad...Volamos por encima de las nubes con una sorprendente facilidad.

Dicen que las personas que visitan lugares llenos de belleza artística padecen luego el llamado síndrome de Stendal.

Cuando Lineo alcanzó latitudes meridionales en su estudio botánico quedó extasiado del esplendor floral de las plantas que estudiaba.

Está claro que de una u otra manera la hermosura nos conmueve y las vacaciones nos procuran el tiempo para admirarla.

Sea como sea la nostalgia de ese encanto que reconocemos es la que ( como los enamorados ) se conmueve con su ausencia.
Guggengheim bajo cielo nublado
Sin embargo lo atractivo no está lejos, muchas veces es cotidiano, pero la imaginación vuela y bloquea la mirada. Caminamos con ensoñaciones y no vemos las cosas bellas que tenemos al lado.

No es mal ejercicio reconocer el atractivo cotidiano.

Feliz regreso de vacaciones.

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