También en el trabajo se lleva uno
sorpresas. Estas suelen venir de de perros que te consideran un
intruso al visitar el domicilio de sus amos. “No Hace nada” suele
ser la frase socorrida de sus dueños, mientras el can la mayoría de
las veces un pequeño ladrador con alma de lobo, te muestra sus
caninos en medio de una orgía de gruñidos, babea rabiosamente para
convencerte que si por el fuera, tus tobillos serian carne picada.
Lo que no se espera uno es un ataque
volandero y por la azotea.
Y es que el periquito PATRICIO tiene
por costumbre posarse en las cabezas de los habitantes de la casa.
Superada la punzante sorpresa que el
inesperado contacto me produce, se posa en mi hombro para tomar
protagonismo en este blog.
De un modo amable y familiar me
muestran como domina el juego de llaves con el que se entretiene
incansablemente.
La verdad es que entre perros
malhumorados y periquitos, me quedo con el pájaro.
¿ Que te parece Patxi...?



jajaja, que bueno. La verdad es que periquito patricio es toda una sorpresa, como lo habrá sido para ti...
ResponderEliminarSerá por las plumas pero me ha hecho pensar ahora mismo en Morón. Que poco sabía él (no menos que el resto) de su destino!!! un caserón en el norte...y sol en sus primeros días!!! "Me he muerto? esto debe ser el paraíso" pensará...