De vez en cuando es necesario detenerse y reflexionar para tomar impulso.
La vida cotidiana es la vida, no hay otra, pero sin darnos cuenta vamos viviendo en los sueños, de modo que la vida se nos antoja en ocasiones un quehacer aburrido y espeso.
La densidad aparente de nuestro entorno parece solidificarse como el ajoaceite, cuesta remover el almirez y cruje en cada vuelta.
Las piernas pesan y parecen pegarse al asfalto a cada paso con el que intentamos alejarnos del vórtice que nos hace girar alrededor del vacío.
Lo peor de todo no es sentirse arrastrado al oscuro centro del remolino.
Ese pensamiento circular de menosprecio que se instala dueño de una herencia que no le pertenece, prepotente y pedante, con un discurso cargado de razones y consecuencias como si conociera tu destino.
Hay que expulsarlo sin contemplaciones de la mesa y de la silla. Hacer pedazos su existencia y borrarlo para siempre del recuerdo. Para respirar profundo y ver como desparece el negro eje de un giro que no existía.
Es preciso parar el mundo, solo o con incondicional ayuda, para palpar tu vida, para recuperar el sol de la mañana y recorrer las horas que te pertenecen sin esperar el minuto extraordinario.
No vivimos otra vida que la que estamos viviendo y hay que recordarlo a cada instante.
Es lo único que nos salva del infierno que no es otra cosa que la realidad descubierta demasiado tarde.
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| Para vivir diariamente...Con las condiciones acostumbradas... |


Que pare el mundo... que no me quiero bajar ;)
ResponderEliminar"de un baobab, si uno se deja estar, no es posible desembarazarse nunca más. Obstruye todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño, y si los baobabs son numerosos, lo hacen estallar.
Es cuestión de disciplina, me decía más tarde el principito. Después de terminar la higiene matinal, hay que hacer con cuidado la limpieza del planeta. Hay que obligarse regularmente a arrancar los baobabs en cuanto se los distingue de los rosales, a los que se parecen mucho cuando son muy jóvenes. Es un trabajo muy fastidioso, pero muy fácil." EL PRINCIPITO, CAPITULO 5