domingo, 14 de febrero de 2016
REFLEXIONES SOBRE LA LIBERTAD
Es el segundo paseo de este invierno cálido y luminoso, quizá por ello las ideas vagabundean por la mente, porque el cuerpo no necesita de su esfuerzo y concentración.
Al llegar a casa me gusta escribir. Suelo llevar una pequeña libreta para pegar las ideas fugaces y esquivas que se asoman y que luego se desvanecen, pero no es cosa frecuente tal visita.
En general me contento con las sensaciones y la charla, ese frontón que te devuelve las palabras con nuevos significados.
Me fío todavía de la memoria y tampoco me importa que algunos pensamientos salgan al espacio interestelar para no regresar. Se que al final, la batalla en la cubierta de mis sesos tendrá un triunfador y una vez en casa, mientras dure su capitanía, dictará el nuevo orden de mi pensamiento con el que se escriben los blogs.
Y eso ha pasado hoy. De regreso y sentado frente a la pantalla, el capitán pirata que ha tomado el mando del navío, quiere que el panfleto hable de libertad.
Menudo tema.
El almendro a nuestra espalda luce hermoso y nosotros víctimas de algún efecto óptico, mantenemos un extraño equilibrio. ( Todo antes que reconocer que obvie el horizonte de la cámara. Lo dejo para burlones y quisquillosos. )
¿Pues que se le ha ocurrido al usurpador que tengo en la cabeza?
Que la libertad es, entre otras acepciones como puedan ser: una entelequia o una utopía, sobre todo un sentimiento.
Puestas así las cosas tendríamos que reconocer que ese sentimiento tan elevado y del que estamos tan contentos los humanos es el más común y extendido de la naturaleza.
Hay que ver que cosas más extrañas se le ocurren a uno paseando.
La tarde se apaga, me vence el sueño y ya no tengo fuerzas para el debate. Solo contemplo la puesta de sol que me parece bella, y pienso en un ultimo suspiro que afortunadamente para mi, el sol se oculta siguiendo su destino y mañana amanecerá obedeciendo las leyes que lo gobiernan.
Nada de marcharse de paseo. Y a Groenlandia ni hablamos.
MIENTRAS CAPEAMOS LA TORMENTA
Sentado delante del ordenador observo como los efectos de la tormenta se manifiestan detrás de los cristales que me muestran el cielo de poniente.
Llevo esperándola varios días. Fuertes rachas de viento y poca lluvia de momento. ¡ Con la falta que nos hace !.
Es una tarde estupenda para componer el post de la última excursión. Otras nubes envolvían nuestros pensamientos.
Entre ellas el presagio de las vidas que se apagan.
Los humanos entendemos las cosas, pero aunque se apaguen las llamas, siempre queda el rescoldo del sentimiento. En eso creo que tardaran en alcanzarnos las maquinas de inteligencia artificial.
Nuestra subjetividad barniza los sucesos del entorno y debe haber tenido un importante valor evolutivo. Desprenderse totalmente de la autorreferencia parece una tarea imposible hasta cuando hablamos del universo que nos contiene.
Muchas visiones diferentes pueden darse en un mismo camino. Siempre hay que estar atento a no ser atropellado. Hago la foto y me aparto como un torero, en el último momento, aceptando cierto riesgo.
Después de eso ya nada nos perturba, el camino recupera su silencio y continuamos hablando de otras nubes, de otros vientos.
No importa que el paisaje sea el mismo, tampoco nos aburre que sea conocido. Es un marco, que sitúa un nuevo ambiente producido por el tiempo transcurrido y el sentimiento que manejamos. Todo ha cambiado desde la última semana, hasta lo que parece imperceptible.
Contemplamos la imagen de la Hoya, tantas veces que la hemos visto y nunca es la misma. Nuestro sentimiento cambia y con el, el paisaje.
La tormenta que parecía incontenible al comenzar la escritura, se ha convertido en un plácido atardecer de nubes iluminadas por el sol de la tarde, con el fondo de un cielo azul claro.
Todas las tormentas pasan y de ellas nos queda el recuerdo de lo bien que las afrontamos. Y sino no queda nada. Ni el recuerdo.
Mi amigo posa en las ultimas luces del crepúsculo delante del aljibe abandonado, tan importante para los hombres en su tiempo, ahora esta marcado con bolardos fosforescentes.
Buscamos el encuadre para que se oculte su brillo, tan anacrónico para la cisterna como molesto para la foto.
Hay tormentas que son solo eso, bolardos anacrónicos que brillan en la oscuridad mientras los hombres no aprendemos a esquivarlos.
jueves, 11 de febrero de 2016
LA MUJER CIENTÍFICA
Se dice pronto, pero cuesta toda una vida. UNA VIDA ENTERA.
Toda mi vida me la he pasado entre mujeres. Salvo los Espartanos todos los demás también. Mi profesión de Enfermero ha hecho que esa relación haya sido si cabe más intima, más relacionada.
Mi madre era modista y también la casa convertida en taller era un gineceo.
Gineceo laborante, lleno de entusiasmo y de proyectos, de arte, de ingenio y mucho trabajo.
Mi madre pudo haber sido, como tantas mujeres. Pero las mujeres de la generación del 26 tenían pocas oportunidades para los estudios y la ciencia.
A mis hijas no había que perforarle las orejas y no se hizo.
Aquellas niñas crecieron con espíritu científico, con sentimiento crítico y con su sacrificio personal, el apoyo del entorno, son hoy científicas.
Se dice pronto, pero cuesta toda una vida. UNA VIDA ENTERA.
Por eso ahora, cuando nuestras mujeres científicas que han profesado los votos, a una entrega, a una manera de pensar y de trabajar en pos de una objetividad, me parece bien que se les de cumplido homenaje.
Quiero hacer público mi reconocimiento y mostrar mi apoyo a todas las que a pesar de todos los obstaculos han conseguido su meta.
Y sentirme orgulloso como padre del salto de gigante que han dado.
Para que se auto-construya una mujer científica, se deben subir muchas montañas, físicas, sociales y psicológicas.
No es una tarea ni corta ni fácil para que los ministerios encima jueguen en el equipo contrario.
Las mujeres, es ocasión de hablar de ellas hoy, nunca lo han tenido fácil y acabamos apenas de nacer a una historia que empieza a reconocer sus méritos.
Así que en ello estamos. Reconocimiento y apoyo.
Ahora hay muchas mujeres, en las universidades , que es de lo que estamos hablando, que atesoran horas de estudio, entrenamiento y experiencia para deconstruir un mundo complejo y que no se puede comprender con pensamientos sencillos.
No hay vuelta atrás para ellas ni para nosotros.
No engañemos a la niñas y a las mujeres con falsos apoyos y exijamos la compensación de esa dedicación a los poderes públicos.
Felicidades a aquella niña.
Felicidades a esta mujer.
Enhorabuena a todas las niñas que sienten amor por la ciencia y a todas las mujeres valientes que lo profesan.
miércoles, 10 de febrero de 2016
EL BOSQUE DE CASA
Se acaba Enero. Mi amigo y yo nos damos cuerda alimentando la idea de que poco a poco la tarde alarga y con ella nuestro tiempo de recreo.
La Calderona tiene muchos rincones. No faltan senderos pero anda escasa de fuentes aunque las haya, así que me gusta llevar el termo repleto de infusión caliente. No por la sed, que no llega en tan corto tiempo, sino por el placer de beberla.
Hoy toca pasear por casa. Aunque bien visto y nuestra casa sea toda la sierra, siempre hay lugares más próximos y otros más lejanos y por ello menos visitados.
El bosque se comporta como un ser vivo, nunca acabamos de conocerlo del todo. Siempre puede sorprendernos.
Eso ha pasado hoy.
Es el tercero y ultimo paseo de Enero y sigue la primavera dueña del clima. Ni una gota ni un suspiro y mucho menos un escalofrío.
Hoy, tan cerca, tan confiado en el camino, que a fuerza de bifurcaciones nos hemos perdido.
Incapaces de reconocer el lugar donde habíamos llegado, se nos ha terminado el tiempo antes que la pista.
Con la perplejidad que nos produce lo indeterminado, regresamos sobre nuestras huellas pensando en volver otro día a reconocer el paraje.
No puede quedar así el viaje y que en un paisaje tan conocido exista un rincón tan ignorado.
Dejamos el lugar, oscurecido por las sombras de la noche que van llegando. Para nosotros han aparecido unas nuevas " Fuentes del Nilo" que nos han crecido en el bosque de casa.
sábado, 6 de febrero de 2016
LA PRIMERA SALIDA DE INVIERNO
| CASTILLO DE OLOCAU |
La solución es salir pronto. Pero a veces no se puede y toca disfrutar de las sobras del día que en la sierra no son pocas.
Tanto amo el silencio y los olores que no me importa cuando anochece, el sol nos regala colores y sombras que no se ven a otras horas del día.
Abrigarse es otro de los placeres cuando la luz se desvanece. En esta nuestra tierra, al descender un poco la temperatura, ajustarse un polar no muy grueso es agradable y no paga impuestos.
Dado nuestro clima, mediarán muchos meses hasta poder experimentar de nuevo esta sensación de frescor que nos procura este paseo de invierno suave.
Estamos a mediados de Enero y parece un atardecer de primavera.
Esta sierra es tan amable como un parque y acoge nuestra charla mientras caminamos apagando el rumor de nuestras palabras.
Hoy es la primera caminata después de un largo tiempo, así que tiene el regusto del reencuentro.
Una gozada.
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