miércoles, 10 de febrero de 2016

EL BOSQUE DE CASA


Se acaba Enero. Mi amigo y yo nos damos cuerda alimentando la idea de que poco a poco la tarde alarga y con ella nuestro tiempo de recreo.
La Calderona tiene muchos rincones. No faltan senderos pero anda escasa de fuentes aunque las haya, así que me gusta llevar el termo repleto de infusión caliente. No por la sed, que no llega en tan corto tiempo, sino por el placer de beberla.
Hoy toca pasear por casa. Aunque bien visto y nuestra casa sea toda la sierra, siempre hay lugares más próximos y otros más lejanos y por ello menos visitados.
El bosque se comporta como un ser vivo, nunca acabamos de conocerlo del todo. Siempre puede sorprendernos.

Eso ha pasado hoy.
Es el tercero y ultimo paseo de Enero y sigue la primavera dueña del clima. Ni una gota ni un suspiro y mucho menos un escalofrío.
Hoy, tan cerca, tan confiado en el camino, que a fuerza de bifurcaciones nos hemos perdido.
Incapaces de reconocer el lugar donde habíamos llegado, se nos ha terminado el tiempo antes que la pista.
Con la perplejidad  que nos produce lo indeterminado, regresamos sobre nuestras huellas pensando en volver otro día a reconocer el paraje.
No puede quedar así el viaje y que en un paisaje tan conocido exista un rincón tan ignorado.
Dejamos el lugar, oscurecido por las sombras de la noche que van llegando. Para nosotros han aparecido unas nuevas " Fuentes del Nilo" que nos han crecido en el bosque de casa.

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