| CASTILLO DE OLOCAU |
La solución es salir pronto. Pero a veces no se puede y toca disfrutar de las sobras del día que en la sierra no son pocas.
Tanto amo el silencio y los olores que no me importa cuando anochece, el sol nos regala colores y sombras que no se ven a otras horas del día.
Abrigarse es otro de los placeres cuando la luz se desvanece. En esta nuestra tierra, al descender un poco la temperatura, ajustarse un polar no muy grueso es agradable y no paga impuestos.
Dado nuestro clima, mediarán muchos meses hasta poder experimentar de nuevo esta sensación de frescor que nos procura este paseo de invierno suave.
Estamos a mediados de Enero y parece un atardecer de primavera.
Esta sierra es tan amable como un parque y acoge nuestra charla mientras caminamos apagando el rumor de nuestras palabras.
Hoy es la primera caminata después de un largo tiempo, así que tiene el regusto del reencuentro.
Una gozada.
precioso el texto. La única pena es que ames tanto el silencio y te toque familia numerosa de mujeres ;P ;P ;P
ResponderEliminarbesitos desde el Norte.
Patxi.